Contorno de ojos y bolsas

Los tratamientos anti-acné actúan en dos líneas. Por una parte, combaten las bacterias que producen esta molesta afección, eliminando previniendo la proliferación de granos, espinillas, puntos negros. Y por otra parte, minimizando las marcas o cicatrices provocadas por estas alteraciones de la piel.

 Antes de iniciar un tratamiento anti-acné es importante que un profesional realice una evaluación exhaustiva de la piel para determinar la gravedad de la afección y, en consecuencia, adaptar el tratamiento a los requerimientos del paciente. Entre los múltiples factores que determinarán qué técnica o combinación de técnicas utilizar destacan magnitud del problema, tipo de acné, tipo de piel, edad del individuo, etc.

 El abanico de procedimientos que pueden ser empleados para tratar el acné es muy amplio, abarcando desde tratamientos con productos elaborados con principios calmantes, bactericidas y purificantes (mascarillas, geles, espumas, lociones…) hasta tratamientos que utilizan equipos de última generación (tratamiento con IPL, radiofrecuencia facial, tratamiento láser, ultrasonido, etc.)